He aquí la declaración de amor de un hombre hacia Dios, Eduardo Loxley nos la regala con suma generosidad;
Hoy escribi tu nombre en una pared,
Vieja como el viejo tiempo, corrugada,pedregosa como el camino de los hombres,
Hoy escribí tu nombre y los trazos descascaraban la milenaria roca,mientras afuera llovia,
Hoy sentí qué debía hacerlo para reafirmarte en mi espíritu una vez más;
Más allá de mis errores, de mis imperfecciones, de mis estados particulares,
Hoy escribí tu nombre en la vieja pared y me pareció que firmaba mi destino.
Hoy escribí tu nombre en la pared,y la noche se iluminó de esperanza,
Porque estaba escribiendo al cielo,
Porque estaba iniciando una era,
Porque estaba diciendo que te amo.
Hoy escribí tu nombre en la vieja pared,
Y el sol iluminó las piedras,
Como aprobando mi acción.
Hoy escribí tu nombre en la pared,
Y los recuerdos de cien vidas se derrumbaron ante mi,
Los libros fueron abiertos y los sellos se quebraron,
Hoy escribí tu nombre en la pared.
Aquel que todos lo piensan pero ninguno lo dice, como lo digo yó,
Que soy raza, que soy cielo, que soy hombre pero soy tuyo!.
Hoy escribí tu nombre y todos podran leerlo,para regocijo de las legiones celestiales que te cantan y alaban,
Para alegria de quienes no tienen esperanza,
Para consuelo de quienes se durmieron esperandote,
Hoy escribi tu nombre en la vieja pared,
Y me marché,como siempre lo hago;
Para el caminante,para el curioso,para los hombres,
Para que sepan que aquí estuvo un Ser, que con amor pinto el nombre de DIOS.
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