Otoño en la piel
y el día pasando
durmiente, acurrucado,
entre sábanas densas
con calor humano.
Y los ojos se cierran,
también como todo,
que no me toque la brisa
o moriré temblando
y al caer entre vaivenes
sin tener apenas prisa,
me despediré rezando.
Otoño en la piel,
y el día pasando...
Florinda Ramos Gil
Barcelona, viendo partir a mi madre.
Octubre, 2008
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