La niña morena que espera en la barca
caracolas blancas recoge del agua,
en la lejanía las olas regalan cantos de sirena,
mas ella no canta.
Sus ojitos tristes miran a la nada,
sobre el horizonte, nubes escarlata,
y en sus pies cansados lágrimas de plata.
Buscando refugio entre las mujeres
deja su niñez en aquella playa,
cientos como ella y una sola barca!
En el mar abierto se mecen las almas,
en el mar oscuro las voces se callan;
duerme, niña duerme, no pienses en nada,
y en el sueño mudo haz crecer tus alas,
promesas de soles y orillas lejanas...
Llegarán palomas con ramas de olivo,
después de la lluvia, siempre hay un mañana,
cerca de su pecho tres conchas de nácar,
la niña morena,
la niña olvidada.
caracolas blancas recoge del agua,
en la lejanía las olas regalan cantos de sirena,
mas ella no canta.
Sus ojitos tristes miran a la nada,
sobre el horizonte, nubes escarlata,
y en sus pies cansados lágrimas de plata.
Buscando refugio entre las mujeres
deja su niñez en aquella playa,
cientos como ella y una sola barca!
En el mar abierto se mecen las almas,
en el mar oscuro las voces se callan;
duerme, niña duerme, no pienses en nada,
y en el sueño mudo haz crecer tus alas,
promesas de soles y orillas lejanas...
Llegarán palomas con ramas de olivo,
después de la lluvia, siempre hay un mañana,
cerca de su pecho tres conchas de nácar,
la niña morena,
la niña olvidada.
Florinda ramos Gil, 2016
